viernes, 6 de mayo de 2016

"Lo principal no es lo que pases para hacer tu labor periodística, sino hacerla" (II y final)



Tania, ¿qué fue lo que determinó su paso a la prensa independiente?

-Fueron varios los motivos, pero concretamente un hecho: que después del registro a nuestra casa y la detención de Iván, el 8 de marzo de 1991, sin saberlo había sido puesta en una lista negra. Entre 1991-94 estuve muy ocupada, primero con una investigación sobre el director austríaco Erich Kleiber y después con el nacimiento de mi primera nieta. Pero en 1995, al ver que ya mi tiempo en el periodismo oficial había expirado, decidí convertirme en periodista independiente, en la agencia Cuba Press, desde que Raúl Rivero la fundó, el 23 de septiembre de 1995.

Según dice en algún momento, la doble moral en la Cuba castrista es algo que le ha molestado bastante. ¿A qué cree que responde esta doble moral, a un instinto de supervivencia o al conformismo?

-A esa combinación de instinto de superviviencia y conformismo, añadiría el miedo y también, que la revolución, además de destruir estructuras económicas, acabó con una serie de códigos éticos y morales que desde que Cuba fue república, el 20 de mayo de 1902, existían en la sociedad cubana. Y no sólo a la hora de hablar y vestirse, si no también en las relaciones sociales y familiares.

-Con la revolución, desgraciadamente, se fue imponiendo la falta de respeto, la chabacanería, la mediocridad... Cuando uno escucha hablar a un peruano, chileno, colombiano o ecuatoriano, uno puede comparar y se percata de lo mal que hablan hoy los cubanos. No importa si son militantes del partido o disidentes, vivan en la isla o en el exterior. Salvo excepciones, todos tienen una misma manera 'chea' (pasada de moda) de hablar y su vocabulario suele ser pobre y limitado. Y eso, en mi opinión, se debe a que tienen muy poco background informativo y cultural.

-Algo muy triste en una nación donde tuvimos a escritores de la talla de José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante, Lino Novás Calvo. Poetas como Dulce María Loynaz y Gastón Baquero. Investigadores como Fernando Ortiz, Lidia Cabrera y Emilio Roig de Leuchsenring. Periodistas como Manuel Márquez Sterling y Mario García del Cueto. Hasta políticos cultos hubo, como Orestes Ferrara, Emilio Bacardí Moreau o Salvador García Agüero, uno de los mejores oradores que ha tenido Cuba. Ya en la isla no abundan los cubanos ilustres, pero aún quedan algunos, como Monseñor Carlos Manuel de Céspedes y Eusebio Leal, historiador de la ciudad de La Habana.

En su obra menciona algunos detalles de los tiempo pre y post Revolución. Antes, la gente de su barrio de El Pilar podía comprar zapatos y ropa a bajos precios; antes, afirma, el sistema educacional era infinitamente superior al actual. Son muchas las evidencias encima de la mesa sobre una Cuba mejor antes que después de Fidel. Aún así, el mundo no lo quiere ver y en muchas ocasiones ni tan siquiera quiere escuchar la versión de los que lo han vivido. ¿Puede uno llegar a hartarse de esta situación?

-El problema es que la revolución ha hecho de las vidrieras de la educación y la salud un verdadero marketing socialista. No se pueden negar los logros en esas dos áreas, como tampoco se pueden negar en la cultura y los deportes. En Lo que la revolución nos dejó, reportaje escrito en 2003 por Iván y publicado en enero de 2004 en la web de la Sociedad Interamericana de Prensa, se reflejan las dos caras.

-Pero en la actualidad, si ponemos los dos grandes logros en una balanza, ésta se inclinará hacia el lado negativo. Baste darse una vuelta por los hospitales a los cuales asiste la gente a pie para darse cuenta. Y por las escuelas, igual o peor. Porque al menos, los médicos trabajan en condiciones adversas, con mucha falta de recursos, pero siguen atendiendo bien a sus pacientes. No es el caso de los maestros, en particular los llamados 'emergentes', una horneada de corre-corre preparada por Fidel Castro y que ha resultado un desastre.

-Puedo poner el ejemplo de Flavia, la maestra que en primer grado tuvo mi nieta más pequeña, que vive en La Habana, y que maltrataba a los niños. Por las quejas de los padres, a los alumnos les pusieron otra maestra y a la maltratadora le dieron otra oportunidad. Fue en balde, terminó siendo puesta a disposición del Ministerio de Educación, que espero no la recicle: la muchacha, como tantos otros 'maestros emergentes', fueron aceptados porque eran militantes de la juventud comunista o por tener un expediente 'revolucionario'. Pero no poseen verdadera vocación para el magisterio, casi todos tienen un escasa cultura y no pocos proceden de hogares problemáticos.

Cuando piensa en el futuro de Cuba, ¿qué imagina, qué sueña o qué espera ver?

-Si Cuba sigue como va, con una mayoría de jóvenes cada vez más inculta, que prefiere menear la cintura al ritmo del reguetón, antes que leer un buen libro, visitar un museo o ir a un concierto de buena música, y mientras prefieran sentarse en el malecón o un parque a beber un litro de ron y conversar sobre la última 'pacotilla' de moda, va a ser muy difícil que Cuba salga adelante. Eso sin contar que el nivel de violencia, a nivel doméstico y callejero, está aumentando en la misma medida que el nivel de vida ha ido bajando. Y lo peor, tanto teque y tanto discurso en estos 52 años, se ha convertido en un boomerang, y buena parte de la juventud cubana hoy es apolítica. Como no ven claro su futuro, tampoco les interesa estudiar y prepararse para sacar adelante el país. Que aunque la dirigencia sea un Asilo de Santovenia, a los jóvenes cubanos es a quienes corresponde desarrollar Cuba.

-A ningún país el maná le cae del cielo. Cuando en el siglo XX los cubanos figuraban entre los más cosmopolitas del hemisferio occidental, los suizos eran unos campesinos de montaña, luchando contra condiciones climáticas adversas. Y hoy se encuentran entre los más desarrollados del mundo. Pero ese desarrollo no se lo regaló nadie a los suizos, lo consiguieron doblando el lomo y quemándose las pestañas. Igual que otros pueblos de Europa, Canadá y Estados Unidos. La riqueza sólo se consigue con trabajo y más trabajo, estudio y más estudio, investigaciones y más investigaciones.

-El futuro de Cuba lo veo en manos de nuestros nietos y bisnietos, sobre todo de los que se han ido y estudiado afuera, en el capitalismo, donde sí hay que ponerse pa'las cosas y morder el cordobán y no se puede vivir del cuento ni del cambalache. Mi nieta mayor llegó a Suiza con 9 años y por su buen promedio en la secundaria pudo ingresar en el bachillerato. Y hoy, además del español, habla suizo-alemán, alemán, inglés y francés.

-Pese a todo, y como dice el refrán "la esperanza es lo último que se pierde". Por suerte, en Cuba siempre ha habido y habrá personas con la cabeza bien amueblada, que se han sacrificado y estudiado una carrera y se han hecho profesionales. Es el caso de Laritza Diversent, joven negra de origen oriental (en Cuba, ser negro y oriental es sinónimo de mala suerte) que ha sabido vencer las adversidades y graduarse de abogada. Chapeaux para ella!

Joan Antoni Guerrero Vall
Punt de Vista el 11 de mayo de 2011.
Foto: Tania Quintero el 10 de noviembre de 2010, día de su 68 años.


miércoles, 4 de mayo de 2016

"Lo principal no es lo que pases para hacer tu labor periodística, sino hacerla" (I)



Aprovechando el lanzamiento en su blog del libro de memorias de la periodista cubana Tania Quintero, Periodista, nada más, le propuse realizar esta entrevista donde hablamos no sólo de algunos aspectos mencionados en su obra sino también sobre asuntos referentes al periodismo independiente en Cuba, así como acerca del futuro incierto del país. Quintero tuvo una trayectoria dentro del periodismo oficial hasta que finalmente saltó a las filas independientes en 1995. Su trabajo le valió ser perseguida hasta que tuvo que abandonar el país, refugiándose en Suiza, en noviembre de 2003. Desde Europa mantiene una intensa actividad periodística siguiendo la actualidad de la Isla. Tania Quintero es una de las personas que atesora más información y conocimiento sobre la Cuba de los últimos 50 años. Su libro es una lectura imprescindible. 
Joan Antoni Guerrero Vall.

En uno de los primeros capítulos del libro narra un encuentro con Fidel Castro a quien le mencionó que había jineteros en Cuba que querían viajar como lo hacían los 'hijitos de papá'. ¿Cuestión de valor o actitud temeraria?

-Joan, cuando aquella tarde fui al Palacio de la Revolución, no sabía para qué me estaban citando, pues por teléfono no me lo dijeron. Pero yo cogí la guagua (el ómnibus 174, en la parada que queda cerca de la 10ma. unidad de la policía, en la Avenida de Acosta) con la misma tranquilidad con que ahora respondo tu cuestionario.

-No sé si por haber nacido y vivido en un medio político y mi padre ser guardaespalda de Blas Roca, uno de los principales líderes comunistas que hubo en Cuba antes de 1959, desde pequeña estuve acostumbrada a ver personajes importantes, comunistas, de otros partidos y extranjeros. Por ello, a mí ningún dirigente me 'acojonó', como a los españoles gusta decir. Y menos Fidel Castro.

-Nunca tuve miedo escénico. De los actos en que de niña participé, recuerdo los realizados en La Habana en apoyo al Primer Congreso Mundial de Partidarios de la Paz, celebrado en París en abril de 1949 (entonces tenía 7 años) y al cual asistieron varios delegados cubanos, entre ellos tres que yo conocía desde que nací: Juan Marinello, Nicolás Guillén y Gilberto del Pino. Gilberto, dirigente campesino de Camagüey, además, vivía al lado nuestro, en un piso compartido por tres familias comunistas. De París, Gilberto nos trajo una pequeña Torre Eiffel, que durante muchos años guardamos de recuerdo.

-Los gobernantes cubanos de entonces y en particular los comunistas, que ya habían sido muy solidarios con la Guerra Civil Española en 1936-39, lo fueron también con la Unión Soviética, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, cuatro de los países que se enfrentaron al nazifascismo y lo derrotaron, el 9 de mayo de 1945. En aquella época, también tuvo repercusión el hecho de que Cuba fuera uno de los países firmantes de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1948, en París.

-A esa niñez activa y comprometida, se unen las actividades extraescolares (visitas a museos, excursiones, etc) y la participación de los alumnos de las escuelas públicas en acciones solidarias, como recoger dinero el Día del Cáncer (la Liga contra el Cáncer era una institución muy respetada); conocer cómo funcionaba la Cruz Roja y tener botiquines de primeros auxilios en las aulas, y preparar canastillas para mujeres pobres que dieran a luz el 28 de enero, día del natalicio de José Martí, entre otras. Y estaban las actividades patrióticas, en mi caso pertenecí a la Asociación de Alumnos de la Fragua Martiana, donde una o dos veces al año escuchábamos charlas impartidas por Gonzalo de Quesada y Miranda, hijo de Gonzalo de Quesada y Aróstegui, discípulo de José Martí.

-Mi primer trabajo, como mecanógrafa en el Comité Nacional del Partido Socialista Popular (de corte marxista), me permitió estar en contacto no sólo con los comunistas que ya desde mi niñez conocía, si no también con los recién llegados al poder, aunque no a todos conocí personalmente. Al Che me lo presentaron en La Cabaña, en enero de 1959, pero nunca hablé con Raúl Castro.

-Así que con estos antecedentes, era normal y lógico que no tuviera miedo ni considerara valiente ni temerario decirle eso de los 'hijitos de papá' a Fidel Castro -y al resto de los presentes- aquel día en su despacho del Palacio de la Revolución. Tampoco nunca me 'acojonaron' los agentes de civil o de verde olivo del Departamento de Seguridad del Estado, ni los que estuvieron en mi casa o me interrogaron y detuvieron, en 1997 y 1999. Como es difícil que ellos lo atestiguen, pudieras preguntarle a Raúl Rivero, quien durante más de 24 horas estuvo detenido en un calabozo frente al mío, el 1 marzo de 1999.

-Es que durante los seis años de la dictadura de Batista (1952-58) en nuestra casa de la calle Romay, en el municipio habanero El Cerro, recibimos numerosas 'visitas' del temido SIM (Servicio de Inteligencia Militar) y del aún más temido BRAC (Buró de Represiones de Actividades Comunistas). En esa etapa, mi padre fue varias veces detenido y como mi madre se ponía nerviosa, yo iba sola a ver al abogado Aramís Taboada, que vivía en Luyanó, para que interpusiera un Habeas Corpus (trámite que siempre se hacía cuando se desconocía el paradero de un detenido y una de las primeras cosas que Fidel Castro eliminó cuando llegó al poder, junto con las huelgas y la libertad de prensa). Después de hablar con el abogado, me iba a recorrer las estaciones de policía, a ver si en una de ellas estaba detenido mi padre.

-Para entender mejor esa ausencia de miedo en una mujer cubana, hija única, te recomiendo leas Harry Potter y la revolución escatimada, un largo testimonio publicado en cinco partes en mi blog en junio de 2009. El título me lo sugirió Canek Sánchez Guevara, nieto del Che que era un buen amigo mío, y fue quien también me lo revisó. Entre otras anécdotas, cuento de los mensajes que la dirigencia del Partido Socialista Popular le enviaba a 'Alejandro', seudónimo con el cual identificaban a Fidel Castro. En el 59, Castro juraba que él no era comunista y que la revolución era más verde que las palmas, jejeje!

En ese mismo encuentro en el Palacio de la Revolución, nos describe la mano de Fidel y cómo la da, sin firmeza. ¿Puede ser que esa sea una muestra de inseguridad?

-No soy psicóloga, pero me parece que más que una muestra de inseguridad, pudiera ser una característica de las personas que se sienten superior a los demás. Como la Reina Isabel en el Reino Unido, quien casi nunca a nadie le da la mano, si no que lo hace con guantes blancos.

Menciona que el periodismo independiente es un fenómeno que surge en 1990. Me interesaría conocer por qué vías se publicaba información considerada contrarrevolucionaria antes de esta fecha en Cuba? ¿Cuáles eran las vías por las que llegaba información no oficial a la Isla? ¿Cuáles eran los circuitos que permitían subvertir el control informativo en una era donde lo digital era inexistente?

-El periodismo independiente surgió a mediados de los 90, y entre sus iniciadores se encontraban Indamiro Restano, Rafael Solano, José Rivero, Julio San Francisco y Raúl Rivero, entre otros. No sé cómo los opositores y activistas de derechos humanos, como Ricardo Bofill, hacían llegar sus denuncias, me imagino que por teléfono. En los ocho años que fui periodista independiente en La Habana (1995-2003), siempre trasmitíamos por teléfono. En el 2000, algunos tuvimos fax y durante un tiempo lo utilizamos, pero lo seguro y más inmediato siempre fue la vía telefónica.

-A los adictos a internet, twitter, facebook y otras redes sociales, les puede costar creerlo. Pero así lo hicimos. Y con éxito. Baste poner nuestros nombres en Google y aparecerán decenas, cientos, de trabajos que en esos años dictábamos por teléfono y fueron publicados en Cubanet, Cubafreepress, El Nuevo Herald, Cubaencuentro, la revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa, entre otros. Los tiempos han cambiado, pero todas las adicciones son malas, sea al tabaquismo, el alcohol o a las nuevas tecnologías. Llega un momento que tu capacidad de improvisación y creatividad puede mermarse. Si te vuelves dependiente de los widget, si un día te ocurre un percance, no sabes qué hacer al no responderte un 'aparatico' que en ocasiones se convierte en la extensión del cuerpo de una persona. Por la calle o en el ómnibus, veo a personas todo el tiempo con el celular, el ipod, iphone, blackberry, etc. Una adicción total!

-El domingo 28 de febrero de 2010, Iván y Laritza Diversent fueron a Santa Clara, a entrevistar a Guillermo Fariñas. Quedaron en enviarme la entrevista, para que la revisara y la remitiera a El Mundo/América. Pero sobre las 18.00 del lunes 1 de marzo, hubo un corto circuito en nuestro apartamento y nos quedamos sin luz. O sea, sin computadora ni teléfono inalámbrico. El celular de mi nieta estaba descargado. La opción era ir a la estación de trenes para comprar una tarjeta telefónica y desde una cabina pública llamar a La Habana. Pero cuando me disponía a salir, mi hija ve a un muchacho árabe que vivía en nuestro edificio en Lucerna y que ella conocía de un curso de alemán, y le pide si yo desde su teléfono inalámbrico podía llamar a Cuba. Y nos dice que él sólo tiene un celular, inmediatamente lo sacó de su bolsillo y nos pidió el número. Así pude avisar de lo ocurrido.

-Lo principal no es lo que pases para hacer tu labor periodística, si no hacerla. La entrevista fue publicada. Ese día, por cierto, aprendí que cuando un árabe te hace un favor, se ofende si le dices que se lo vas a pagar.

-Volviendo a tu pregunta. Creo que Rolando Cartaya, periodista cubano que ya en los 80 era disidente, pudiera responder mejor. A Cartaya lo puedes localizar en Radio Martí. Acerca de Bofill, por cierto, el otro día recibí un email donde decían que se encontraba enfermo y abandonado, habría que verificarlo y de ser así, que los americanos desvíen un poco de esos millones que se dice destinan a la disidencia dentro de la isla, y le hagan llegar una ayuda monetaria urgente. Es lo menos que merece alguien que tanto luchó por los derechos humanos en Cuba. Cuando se escriba la historia de la oposición a Fidel Castro en el interior de la isla, para mí hay tres nombres imprescindibles: Pedro Luis Boitel, Mario Chanes de Armas y Ricardo Bofill.

En un momento escribe: "Aceptemos por buenas las intenciones de los rebeldes. Pero tratando de acabar con lo que ellos consideraban malo y negativo, terminaron acabando con Cuba". Usted muestra en el libro su carácter independiente, afirma que nunca perteneció a ningún partido, pero creyó en algún momento en los que lideraban la Revolución. O podríamos decirlo de otra manera, ¿cuándo empezó a sospechar de que aquello no era normal?

-Como nunca he sido ni soy fanática de nada ni de nadie, para serte sincera, siempre creí a medias en la revolución. Esa misma anécdota que puedes leer en Harry Potter y la revolución escatimada, es una muestra que cuando sabes algunas cosas, no puedes creer a ciegas. Porque públicamente Fidel Castro declaraba que aquello no era socialismo, y por detrás, se daba la lengua con los comunistas. Me consideraba revolucionaria, pero a mi manera. La gota de agua que colmó el vaso de mi incredulidad fue el asalto a mi domicilio por la Seguridad del Estado, el 8 de marzo de 1991, y el arresto en Villa Marista de mi hijo, Iván García. Hace poco lo conté en Pistola en mano.

Si tuviera que definir su paso por la prensa oficial del castrismo, ¿cómo lo definiría?

-Para ser autodidacta, para nunca haber recibido una lección de periodismo, considero que mi paso por la prensa oficial fue bueno. Y más no pude publicar, sobre todo en la revista Bohemia. De mi primer y único viaje al exterior, de tres semanas a la República Democrática Alemana, en 1979, publiqué 50 páginas en Bohemia. Quien tenga acceso a los archivos de la más conocida revista cubana, las puede contar, no exagero.

-Del ministerio de asuntos exteriores de la RDA dijeron que nunca, ningún periodista, ni capitalista ni socialista, había escrito tanto en una estancia tan breve, porque en realidad de trabajo fueron dos semanas, la primera la pasé en visita privada, en casa de Cathérine Gittis, una periodista que se suicidó en 1988 y que mucho tiempo después supe que era media hermana, por parte de padre, de Marcus Wolf, el famoso superjefe de espías y a quien lamentablemente, no llegué a conocer. Esa productividad periodística me valió que en 1980 me condecoraran con la Medalla de Plata de la Amistad con los Pueblos de la RDA.

-También considero bueno mi paso por la televisión cubana, a donde llegué ya con 40 años de edad y sin ninguna experiencia previa. Me adapté bastante rápido a un medio totalmente nuevo. Y no sólo reporté para el noticiero, también escribí guiones y realicé programas.

-Pude dominar el periodismo porque tenía una base: desde los primeros grados de la enseñanza primaria siempre obtuve buenas notas en ortografía, composición, gramática y siempre leí mucho, fui mucho al cine y me gustaba visitar museos. El mejor ejemplo de un autodidacta lo tenía muy cerca: Blas Roca, un zapatero mulato de Manzanillo, que se hizo a sí mismo y llegó a ser uno de los tres constituyentes comunistas de la Constitución de 1940 (los otros dos fueron Juan Marinello y Salvador García Agüero, este último de la raza negra).

-Al exilio llegué el 26 de noviembre de 2003, pero todavía mi nombre aparece en una lista negra. Y muchos familiares, amigos, vecinos y excolegas del periodismo oficial, temen pronunciar mi nombre o decir que me conocieron y fueron mis amigos, salvo contadas excepciones. Recientemente, en mi blog una persona que ya no vive en Cuba dejó un saludo, pero me pidió no lo publicara. Hace poco, en mi blog escribí sobre un excolega, que si pudo dejar la profesión que tenía y dedicarse a lo que le gustaba, fue gracias a mí. Pero él, como otros, temen ponerse en contacto conmigo, tampoco con mi hijo Iván, que como sabes desde La Habana escribe sin miedo.

-Afortunadamente, ni Iván ni yo hemos sido víctimas de ese terror que paraliza y te impide mencionar el nombre de alguien que un día fue un buen amigo, vecino o ex compañero de trabajo. Es una de las más dañinas herencias que han dejado los Castro en la población cubana. Tendrán que pasar muchos años para que los cubanos pierdan ese miedo patológico que los mantiene paralizados. Una actitud que no acabo de entender: prefieren tirarse al mar en una balsa y ser comidos por los tiburones, antes que manifestar en público lo que realmente piensan.

-No solo perdono la apendijitis crónica que padecen algunos de mis excolegas, si no que cada vez que puedo, dejo patente mi cariño y respeto hacia compañeros con quienes durante más de dos décadas laboré, como hice en la entrevista que en 2008 concedí a la colombiana Lully Posada.

Joan Antoni Guerrero Vall
Blog Punt de Vista, 11 de mayo de 2011.

Fotocopia que en mayo de 2012 me envió Juan Carlos Alsar, hermano del compositor Jorge Luis Piloto. Es de 1982 (yo tenía 40 años), cuando entrevisté a Juan Carlos para la sección cultural de la revista Bohemia, a propósito de una exposición suya de pintura en la Casa Árabe de La Habana. Juan Carlos vivía con Camelia (derecha) su esposa de entonces, en una casa estilo bungalow que quedaba cerca de la carretera que une a Luyanó con Guanabacoa. La foto original la hizo Raúl Castillo, fotógrafo de la revista Bohemia.

Leer también: Un sobrino llamado Canek.

lunes, 2 de mayo de 2016

Para hacer una gran foto necesitas una buena idea, no un gran equipo



Siempre hay muchas fotos, pero con el tiempo suele ser una imagen la que acaba simbolizando los grandes acontecimientos históricos. Y la llegada de un presidente de Estados Unidos a Cuba 88 años después y tras décadas de bloqueo económico y relaciones más que tensas es uno de esos momentos llamados a pasar a los libros de historia.

¿Y qué imagen ilustrará este momento? Tal vez haya que esperar unos años para saberlo, pero si se pregunta a fotógrafos y editores gráficos, seguramente no duden demasiado: la fotografía del Air Force One acercándose al aeropuerto de La Habana, en la tarde del domingo 20 de marzo de 2016.

El enorme avión cruzando frente a una modesta carretera llena de coches -carros dicen allá- con muchos años de historia y los vecinos observando con curiosidad el momento de la llegada del líder del mundo a una pequeña isla que, a solo 90 millas de la gran potencia, ha sobrevivido a guerras frías, crisis de misiles, deshielos soviéticos….

Hay quienes hablan de una gran carga simbólica. De décadas de historia del siglo XX condensadas en ese avión y en esos almendrones, que es como en Cuba le dicen a los viejos autos americanos.

La foto entró a Reuters -nos explica Orlando Barria, fotógrafo de EFE en la República Dominicana y que también cubrió desde Cuba la llegada de Obama, primero sin firmar. Stringer, el nombre con el que se conoce a los colaboradores puntuales de una agencia o medio que cobran por foto, era lo único que podía leerse bajo la instantánea. Pronto, medios de todo el mundo empezaron a difundir la imagen, y Reuters actualizó los datos añadiendo una firma: Alberto Reyes.

Pero, ¿quién es Alberto Reyes? El segundo nombre y segundo apellido del fotógrafo cubano Yander Alberto Zamora Reyes. Aunque ya había colaborado en otras ocasiones con la agencia Reuters usando ese nombre para evitar problemas con el periódico Granma, donde trabaja, esta vez decidió dar la cara, según nos cuenta él mismo.

“No voy a renunciar al crédito de una de mis mejores fotos”, nos confiesa desde La Habana, justo después de cubrir el concierto de The Rolling Stones en la capital cubana. Era la foto que tenía en la cabeza, asegura, pero reconoce que jamás imaginó que tuviera tanta repercusión.

Barria, el fotógrafo de EFE, fue el primero en contar la historia de la instantánea a través de su cuenta de Facebook. Un relato que Zamora nos confirma. Ante la imposibilidad de acercarse a la comitiva presidencial por cuestiones de seguridad, optó por acercarse a las inmediaciones del aeropuerto, para esperar allí la llegada del avión, ya con la foto pensada, aunque en el último instante la escena mejorara: “La suerte quiso que casi en el momento de hacer las fotos, pasaran autos antiguos que caracterizan a la isla.”



El modesto equipo usado para la foto es también parte de una historia perfecta para repasar en las escuelas de fotografía o curar a los que creen que hace falta una gran cámara para hacer una gran foto. Una Nikon D7000 de segunda mano (“con problemas en los contactos de la óptica, pero se portó de maravilla durante la visita de Obama”, matiza el fotógrafo) y un sencillo zoom de 18-70 milímetros “prestado y con problemas de enfoque”.

“Durante la espera, sentado en una esquina esperando a que pasara el avión presidencial, cruzaba los dedos para que apareciera y pudiera lograr la foto pensada”, rememora Zamora. Y apareció. Con la ayuda de los vecinos que también salen en la toma y quienes, según nos cuenta, le avisaron cuando llegaba el avión, porque desde su posición tenían mejor visibilidad.

“Lo más destacable es que Yander posee un gran talento y disciplina, y eso es lo que le llevó a pensar la foto y elegir el lugar preciso”, explicaba Barria tras haber compartido con él unas Bucanero, una de las cervezas más populares en Cuba, y haber charlado de revolución y resolución con su compañero. Una imagen sencilla de un fotógrafo sencillo, hecha con un equipo sencillo. "Todo es tan sencillo que incluso se distribuyó inicialmente sin firmar".

Pero ahora ya sabemos que aquel Stringer se llama Yander Zamora, un fotógrafo del que seguramente oiremos hablar, capaz de hacer que su foto sea la foto, con mayúsculas, en medio de un gran despliegue de medios y de grandes nombres de la fotografía.

Si esto fuera una historia política y no fotográfica, podríamos decir que el ingenio cubano ganó frente al poderoso vecino del norte.

Iker Morán

Quesabesde, 29 de marzo de 2016.

Fotos: La del Air Force One es de Yander Zamora, de Reuters, y la de la Nikon es de Orlando Barria, de EFE.

viernes, 29 de abril de 2016

Cuba: los negros siguen siendo prisioneros de su raza



Lo primero que hace un portero del bar, restaurant y club Shangri La, en 21 y 42, en el municipio habanero de Playa, es observar de arriba abajo al probable cliente. Si en su radiografía visual supone que la persona no es un tipo con billete, le impedirá el paso y le dirá: "Estamos cerrados por capacidad".

Damián, un cubano que reside en Madrid, cuenta que en su última visita a La Habana, no pudo entrar a algunos bares y centros nocturnos de la capital. “Fui al Shangri La con mi esposa, oriunda de África, y el portero no nos dejó pasar. Noto que en Cuba ha habido un retroceso en el tema de la discriminación racial. Lo más lamentable es que la mayoría de los porteros son negros, al igual que los policías”.

Carlos, peluquero homosexual, deseaba tomarse unas copas en el bar con su pareja, un moreno con pinta de alero de la NBA. “No nos dejaron pasar. Indagué si era porque soy maricón o negro. Pero el hombre no me respondió y me mostró la puerta de salida”.

No resultan hechos aislados. En enero pasado, la periodista Ana Paula Díaz, publicó en Diario de Cuba un trabajo titulado Derecho de admisión, nuevo instrumento para distinguir ‘clases’, donde detalla sucesos de corte racista y homofóbicos acaecidos en el King Bar Restaurante, situado en la calle 23 No. 667 entre D y E, Vedado.

No se puede acusar al régimen de Fidel Castro de racista. Cuando en enero de 1959 el barbudo llegó al poder, empoderó a negros y mestizos relegados en la Cuba republicana.

A domésticas, personal de servicio y mucamas de la raza negra se les abrió las puertas al conocimiento. Siempre existieron en Cuba prejuicios raciales.

El negro era visto como un peón que cargaba los palos del golf, jugaba pelota profesional o bailaba rumba. Tolerarlos no significaba que un segmento de la sociedad los aceptara.

Después que se abolió la esclavitud en 1886, el negro partió en franca desventaja. No tenían propiedades, conocimientos o dinero. Sobrevivieron a la criminal matanza de más de tres mil negros capitaneada por el coronel José Martí hijo en 1912, residiendo en las peores casas y empleos mal remunerados.

Existió una notable intelectualidad negra y mestiza durante la República. Pero el negro iba a la zaga en el ordenamiento social. Castro intentó frenar las desigualdades decretando ordenanzas que permitieran a los negros participar en el pastel económico, político y social.

Pero no se fue a fondo. Y en la nueva burguesía verde olivo persistió el miedo al negro. O el rechazo. No creo que ahora mismo el racismo sea un tema prioritario en la Isla.

Existen otras necesidades perentorias como salir del prolongado bache económico o luchar por la democracia. Pero la apatía del discurso oficial, pretendiendo minimizar el problema, nunca va a ser una solución.

Yamila, una joven negra graduada de cantinera, se presentó en más de diez negocios privados o estatales y no la aceptaron. "Una amiga me comentó que los gerentes buscan jóvenes atractivas, blancas o cuando menos mulatas. No una negra gorda y fea como yo”.

La Asamblea Nacional del Poder Popular, el monocorde parlamento cubano, en su última legislatura reconoció la violación de las normas jurídicas en la contratación de trabajadores en negocios privados.

“Casi todos los dueños de cafeterías y paladares o gerentes de hoteles y centros turísticos prefieren contratar blancas o mulatas blanconazas para que atiendan directamente al público. Está comprobado que las ‘jevas bonitas’ atraen a una mayor clientela. A las prietas yo las mandó a la cocina”, dice Osniel, propietario de un cafetería.

En los hoteles estatales, la dirección y altos cargos están ocupados por personas de raza blanca. Noemí, mulata, durante seis días a la semana labora doce horas diarias como mucama en el hotel Las Dunas, en Cayo Santamaría, Villa Clara, provincia a 460 kilómetros al este de La Habana.

“Me tengo que levantar a las cuatro y media de la mañana para no perder el transporte del trabajo. Llego a mi casa, en un barrio en las afueras de Santa Clara, después de las nueve de la noche. Le pago 30 ‘chavitos’ (pesos convertibles) al mes a una vecina para que me cuide a mis dos hijos, pues soy madre divorciada”, dice Noemí.

Diariamente, cada mucama debe limpiar, tender las camas y avituallar quince habitaciones. El salario básico es de 475 pesos mensuales y 10 cuc de estimulación salarial en caso de cumplir los requisitos exigidos por la gerencia de la cadena española Meliá.

Hace dos años, Noemí quería tomar un curso de contable, pero el jefe, de la raza blanca, le dijo "que no perdiera el tiempo, que aunque me graduara, después era poco probable que me contrataran. Que siguiera como mucama, donde yo hacía bien las cosas”.

Incluso las instituciones policiales no escapan a los prejuicios raciales. Osbert, músico rapero, ya perdió la cuenta de las veces que sin mediar ningún motivo la policía lo detiene para pedirle el carnet y cachearlo en la vía pública. “Después te montan en un camión y de cabeza para la unidad de policía más cercana”.

Un instructor policial que prefiere el anonimato asegura que existe un protocolo donde el color de la piel, fisonomía o conducta sexual les sirve de modelo. “Desgraciadamente los negros y mestizos casi siempre son los sospechosos”, alega.

Según el gobierno la población penal en Cuba ronda los 57 mil reclusos. Yusdel, quien cumple su servicio militar en una prisión de máxima seguridad, aclara que el 80% de los presos son negros o mestizos.

“Hasta en los delitos hay diferencias. Los más violentos o repudiables lo cometen negros y mestizos. Los blancos suelen ir presos por corrupción, estafar o matar vacas”, indica Yusdel.

Aunque se pudiera pensar que los negros en Cuba siguen siendo prisioneros de su raza, la realidad tiene variados matices. Más que mestizos, negros o blancos, el progreso en la Isla se mide por lealtades. Y en eso, los negros son los que más tienen que perder.

Iván García
Foto: Camareras del Hotel Nacional. Tomada de Tripadvisor.
Leer también: Los treinta Picassos negros

miércoles, 27 de abril de 2016

Silvestre Méndez, mi hermanito


Mi hermanito, era uno de los términos con los que generalmente Silvestre Méndez te daba la bienvenida. Dos palabras que te permitían conocer a uno de los rumberos cubanos más extraordinarios.

El primer contacto que tuvimos con El Tata, como cariñosamente le decían, fue porque en un programa dedicado a Miguelito Valdés no dijimos que Silvestre Méndez era autor de Tambó. Esta omisión nos permitió tener una amistad muy estrecha con el genial músico.

Silvestre Méndez López nació en La Habana el 31 de diciembre de 1921. Fueron sus padres Julián Méndez e Isabel López. Residió en la capital hasta los ocho años, pero debido al fallecimiento de su madre, se fue a vivir con su abuela paterna a Nueva Paz, entonces municipio del interior La Habana. Cursó estudios de primaria, secundaria y preparatoria y en 1937 matriculó en la Escuela de Artes y Oficios.

La vida de Silvestre transcurrió entre solares y barrios rumberos de la Cuba de finales de los años 30 y principios de los 40. Una de las agrupaciones que recordaba con nostalgia era la Sonora de Piñón, de la cual decía era una de las mejores agrupaciones que se escuchaban en la Isla. Ya Silvestre había compuesto algunos números que le habían grabado Juan José Ramírez “Fantasmita” y que después con la Orquesta de los Hermanos Palau y con arreglos de René Hernández, "Fantasmita" le graba El telefonito, que se convertiría en tema símbolo de El Tata, posteriormente grabado por el Conjunto Casino con Nelo Sosa, Kiko Mendive, Trío Servando Díaz, Orlando Guerra “Cascarita”, Chuy Reyes y su Orquesta con Tony Gary y la orquesta de Willie Colón con Rubén Blades.

El rey de la rumba y el guaguancó inició su carrera artística en el barrio habanero de Jesús María. Su primera obra musical fue Tambó, una rumba que sería grabada por Miguelito Valdés, Novo Morales y la orquesta Casino de la Playa, entre otros, y en el cine fue incluida en varias cintas, como Pescadora, con Ninón Sevilla, e incorporada por Oscar de León a su repertorio.

Músicos excepcionales como Bola de Nieve, el Cuarteto Hatuey, la Orquesta Caribe, Rita Montaner y el maestro Ernesto Lecuona ya habían estado en México en la década de 1930 y es precisamente el maestro Lecuona quien le dice a los músicos cubanos que recorrieran el mundo y dieran a conocer la música popular y a Silvestre le sugiere México. Silvestre recordaba que él, Chano Pozo, y el hijo de Bienvenido León, entre otros, le dieron la bienvenida a Jorge Negrete en su visita a Cuba en 1943.

En mayo de 1946, Silvestre llega a México, ciudad donde había vivido breves períodos de tiempo. Se hospeda en un hotel cercano a las emisoras XEW, XEQ y XEB y esa misma tarde al recorrer las calles de Ayuntamiento le gritaban “¡Silvestre, Silvestre! Y al ver quien le gritaba era nada menos que Kiko Mendive, el Muñeco de Chocolate, que lo invita al Salón Smyrna.

En 1947-48 se incorpora a grabaciones con Vicentico Valdés, Humberto Cané , Antar Daly, para los sellos Peerless y Comix (las de Vicentico fueron reimpresas en el sello Tumbao TCD 116). Después vendrían grabaciones para los sellos Columbia, RCA, Mussart, Anfión, etc. En 1948 el maestro Juan Bruno Tarraza arma un auténtico trabuco de ritmo que se presentaba en el teatro Follies y el cabaret Waikiki acompañando a Tongolele, Toña la Negra, Benny Moré, Yeyo Estrada o Kiko Mendive, así como a dos jovencitas recién llegadas a México: Celia Cruz y Elena Burke.

Pero demos los elementos que conformaban dicha agrupación: Humberto Cané, bajo; Enrique Tappam “Tabaquito”, Antonio Díaz Mena “Chocolate”, Silvestre Méndez, Justi Barreto (estos dos hermanos de sangre), percusión; Manolo Berrio, Alejandro Cardona, Lucas Hernández y “Caramelo”, en las trompetas; Benny Moré, voz (en ocasiones sustituido por Mendive o Estrada). Lamentablemente esta agrupación no dejo grabaciones discográficas, pero podemos deleitarnos con sus interpretaciones en películas como En cada puerto un amor, de 1949, y Novia a la medida, también de 1949 y con escenas musicales a cargo de Benny Moré y Dámaso Pérez Prado, entre otros.

A fines de 1948 el furor del mambo empieza a sentirse en México, y es Chucho Rodríguez el primero en grabar en México temas de Pérez Prado para el sello Peerless. En la RCA le graban México lindo y Mike el vacilador, en la voz de Mendive. Benny Moré, la voz de oro de Cuba, con Pérez Prado le graba el mambo Tocineta y Yiri yiri bon, entre otros. Un tema suyo titulado La tumba soy yo, grabado por la Orquesta de Memo Salamanca, para Silvestre resultó una grabación magnífica, mucho mejor que la que realizada en New York en el LP titulado Oriza. Otros discos importantes lo hace para la Columbia, con la crema y nata de músicos cubanos en México como Mariano Oxamanedi, Alberto Aroche, Oscar O´Farrill "Florecita", Manolo Berrio, Eduardo Periquet, Clemente Piquero “Chicho”, Modesto Durán, Ramón Castro, Kiko Mendive, Yeyo Estrada, Humberto Cané, Homero Jiménez, Andresito López “Mucha trampa”, Enrique Tappam “Tabaquito” y Daniel de la Vega (estos dos mexicanos).

Como bailador, Silvestre Méndez fue único y esto se aprecia en algunos filmes de Juan Orol o en su participación con las llamadas rumberas del cine nacional. Las mezclas de Silvestre con algo de jazz se dan en algunas grabaciones o en filmes como Ritmos del Caribe, de 1950. La popularidad de Silvestre era enorme y sus temas se los graban Tito Rodríguez, Panchito Riset, Tito Puente, el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, Celia Cruz y la Sonora Matancera y Lobo y Melón. Peret, el padre de la rumba catalana, le graba Mi bomba sonó. Un disco magnífico, con ocho temas, lo graba en New York con el título Changó. En ese disco, calificado de 'salvaje' por Silvestre, se reúnen los talentos de Mongo Santamaría, Antar Daly, Marcelino y otros de la pandilla cubana.

Platicar con Silvestre Méndez era toda una secuencia de historias sobre música. Cuando le decíamos: escucha este tema con tal interprete, nos decía “no, el no me grabó ese tema”, pero al escucharlo veíamos que por sus mejillas rodaban lágrimas, que le traían recuerdos con alegrías o tristezas. Cuando uno lo visitaba, veía las paredes de su casa tapizadas de fotografías de músicos legendarios. En su habitación tenía el altar de 'Babalú', dedicado a San Lázaro, su santo.

El director de cine José Barberena Pérez realizó en 1999 un documental titulado de México a La Habana: semblanza de Silvestre Méndez, que no fue del agrado de algunos, pero que constituye un testimonio importante sobre la trayectoria de este genial músico. Ahí encontramos comentarios de Dionisio Sánchez Alvarado, conductor del programa radiofónico Sábado, ritmo y sabor, del músico Carlos Tercero; los maestros Memo Salamanca y Mario Ruiz Armengol ; Juan Jose Ramírez “Fantasmita”; Fellove, Pepe Arévalo, Tabaquito, Tongolele, Amalia Aguilar, y el musicólogo Luis Rovira Martínez.

Durante toda su vida se desempeñó como artista: compositor, músico, cantante, bailarín y actor. Fue un buen deportista, practicaba natación, tenis, campo y pista. Tenía un carácter apacible, era sociable y alegre. Le gustaba compartir con los amigos y aprender todo lo que estuviera a su alcance en cada instante de su vida. Escuchaba todo tipo de música.

La obra que le dió mayores satisfacciones es Yiri Yiri Bon porque parece haber logrado en la letra la descripción de muchas costumbres típicas y tradiciones populares de Cuba. Esta canción fue grabada por diversos artistas, entre ellos Benny Moré, Celia Cruz, Angelita Castani y otros. También fue incluida en películas como Cuando levanta la niebla, con Arturo de Córdoba y María Elena Márquez, donde es interpretada por el Silvestre Méndez y su Conjunto.

La Sociedad de Autores y Compositores de México tiene registradas más de 90 canciones compuestas por Silvestre Méndez. Además de las ya mencionadas, se encuentran, entre otras, Soy rumbero, Cuba es así, México lindo, Malambo, Matilde ven, Negra sensual, Pero qué suegro, Doroteo, No sé qué, Clotilde y el bolero Qué te pasó.

Silvestre recibió diversos reconocimientos por su trayectoria artística, entre ellos el del Canal 11 de la Ciudad de México, a través del programa Soneros, al que fue invitado con su conjunto y sus canciones; lo acompañaron también Tongolele y Ninón Sevilla. El 17 de julio de 1965 la Cruz Roja Mexicana le otorgó un diploma. Su nombre fue incluido entre los autores y compositores que la Promotora Hispano Americana de Música reconoció por el cincuentenario de su fundación.

Se cuenta que la primera vez que Méndez visitó los estudios cinematográficos Churubusco, entró a ver la filmación de la película Marco Antonio y Cleopatra. Unos minutos después, hicieron un receso y el cubano comenzó a interpretar una rumba. El director de cine Roberto Gavaldón lo vio, y una vez que regresaron a continuar la filmación, lo invitó a bailar con María Antonieta Pons, en una escena que tuvo una duración de cerca de tres minutos. La primera vez que Dizzy Gillespie viajó a México, para actuar en el Palacio de Bellas Artes con su orquesta, cuando tocaron Manteca, de Chano Pozo, invitó a Silvestre a que se les uniera.

Silvestre Méndez se hizo ciudadano mexicano y falleció en la Ciudad de México el 8 enero de 1997.

Marcos Salazar Gutiérrez
Tomado del blog DCubanos.

Video: La actriz y bailarina mexicana Meche Barba (1922-2000) y el cubano Silvestre Méndez, bailando Fíjate qué suave, guaracha interpretada por Benny Moré que lleva el mismo título de una película estrenada en 1947 en México. Pero el video no parece que sea de una escena de esa cinta.

Leer también: Músicos cubanos en México (1930-1950), escrito con la colaboración de Silvestre Méndez.

lunes, 25 de abril de 2016

Negro por fuera, blanco por dentro



“La cosa está negra”, le dice una señora a la otra mientras escogen tomates en la tarima del agromercado, refiriéndose a lo difícil de la situación en sentido general, y en este caso, al alto precio de los productos.

Al escuchar eso me despierta la curiosidad sobre el uso de ciertas expresiones racistas que algunas personas utilizan en las calles, tomando como referencia el color negro para definir o precisar algo malo.

Cuando me acerco al puesto de frituras, la vendedora, que al parecer me conoce desde la primaria, me dice:

“Oye, negro, no te pones viejo”.

“Hay que mantenerse”, le contesto.

"Bueno, ustedes tienen mejor piel que los blancos y se ve que tú eres blanco por dentro”.

Me alejo sin poderle contestar, porque se aproxima la guagua, pero reafirma mi curiosidad, mientras pienso en eso de 'blanco por dentro'.

Llego a la reunión donde varias personas vamos a escuchar a mi amiga Grace Lynis Dubinson, arquitecta y estudiosa del tema de la discriminación y la historia del racismo en Estados Unidos, creadora de Cinnamon Traveler Heritage.

Ella nos habla de un proyecto de agricultura comunitaria que tiene en Atlanta. En su exposición, da detalles de cómo el grupo de trabajo intenta proteger los cultivos ante algunos animales que cruzan las cercas para comérselos, pero uno de los colegas al oír esto, interrumpe y pregunta:

-¿Ustedes no tienen una planta que aquí en Cuba le dicen ataja negros? Los campesinos la siembran en las cercas para proteger los cultivos.

Confusa, Grace trata de entender, ella habla un poco español, pero para verificar lo que acababa de escuchar, me pide que le traduzca, cosa que hago en detalles.

Muy enojada, en la silla se inclina para atrás, se incorpora y reprocha categóricamente el supuesto nombre que muchas personas le han dado a esa planta espinosa, que yo no sabía que así la llaman.

Al llegar a casa, pregunto a mi madre por el nombre de esa planta y me dijo que siempre la había conocido por cardona.

Varias veces repetí el nombre, para que no se me olvidara. A+l día siguiente se lo dije a Grace. Alguien ya le había regalado una muestra de la planta.

Esa manifestación de racismo es el resultado multicausal de problemas sociales que en ocasiones la sociedad no lo ve, porque repite patrones históricos.

Jorge Milanés Despaigne
Havana Times, 4 de marzo de 2016.
Foto: Grace Lynis Dubinson, tomada de Respeto por las raíces.


viernes, 22 de abril de 2016

¡Deja que yo te cuente!



Cuando trabajaba, siempre pensé que mi jubilación sería más tranquila, con los hijos ya grandes, los nietos, tener una vida menos agitada… La mayoría de las personas pensaba igual. Pero no te creas, que no era una época tan ideal como se dice ahora, también había muchos problemas, lo que pasa es que el sueldo sí valía.

Estuve muchos años ganando 138 pesos, con mi mamá anciana, tres hijos y mi esposo, de un segundo matrimonio. Cuando aprobaron una de esas leyes de aumento, a mediados de los años 80, me subieron a 280 pesos. De todos modos, antes de ese salario, fui dirigente un montón de tiempo, y ganaba ese poquito que te dije.

Claro, no era como ahora. Mira, todas las semanas, o por novenas, que era como se decía, por la libreta llegaba carne o llegaba pescado, había una variedad de productos. Habían laterías por la libre en los mercados y eso ayudaba, porque se podía comprar alguna. Eran asequibles al sueldo de la mayoría. Sobre todo, lo más importante, era que había mucha variedad en los contenidos y en los precios. Ahora, todo es muy caro o muy malo, o las dos cosas. Y la cuota es cuando viene y como viene.

Yo trabajaba en un establecimiento de producción contínua, a máquina y manual, era la jefa del departamento económico. Por cierto, entonces no había eso de 'búsqueda' ni de 'faltante'. Antes de 1959 estudié en la Escuela de Comercio, y a mí me enseñaron que en la contabilidad, de cualquier sitio, ni sobra ni falta nada. Hay que cuadrarlo todo.

En esta fábrica mi sueldo llegó a ser de 280 pesos, que no era malo, aunque los había más altos. Me alcanzaba porque me planificaba. Además, en mi casa éramos seis personas. Mi esposo ganaba unos 300 y pico pesos. Mi mamá tenía una pensión de 60 pesos. Unos 800 pesos para mantener a seis personas, tres adultos y tres niños.

Nosotros podíamos ir los domingos a una pizzería o comer en algún sitio. Y hasta dejarle propina al capitán y que mi esposo le pagara un trago, para que nos tratara bien. Imagínate tú. Una propina de cinco pesos, que hoy no es nada, por entonces era un regalo. Por cinco pesos un taxista te paseaba hasta donde quisieras. Pero, fíjate, con los ingresos nuestros tampoco podíamos ir a un hotel, hacer turismo en vacaciones, ni nada de eso. Llevar a los muchachos al zoológico y en guagua para la casa. No alcanzaba para más.

Vivíamos sin excesos. Si te planificabas te alcanzaba, pero no era tampoco nada del otro mundo. Con eso también había que comprar ropa, zapatos, pagar los servicios, en fin, todo lo que hacía falta. Para hacer un arreglo, pintar la casa, comprar un mueble, había que reunir, no era que se comprara y ya, ni que el dinero estuviera en las matas. Valía el sueldo, pero había que sudarlo. Y algunos equipos electrodomésticos solo te los daban por el centro de trabajo.

Actualmente vivo sola. Soy viuda y como jubilada recibo 270 pesos mensuales. Tengo un hijo que vive en España, y otros dos en Cuba. De los que viven aquí, uno es un profesional, y la otra es técnica, es contadora en un departamento económico. Los dos trabajan para el Estado, para eso estudiaron, aunque hoy no les sirva de mucho, y tienen sus salarios para ir resolviendo sus vidas.

Las ayudas que me pueden dar, en términos económicos, no son muchas. El que vive fuera, que también trabaja y no es rico ni tiene ningún negocio, me manda algo todos los meses, que se me va en comer. Como puedes ver, no me alcanza ni para arreglar el techo, ni para resolver el montón de cosas que hacen falta en una casa vieja como ésta. Es chiquitica, pero si te hago la lista de todo lo que hay que arreglar, no acabamos nunca. Pero igual digo, que si no tuviera ese dinerito, pasaría muchísimo más trabajo.

Mi vida, con mis ingresos, con ayuda y todo, es bastante estrecha. Estoy operada de un cáncer de colon, necesito determinado tratamiento médico, determinada alimentación. Con 76 años que tengo y mi salud, que no estoy muriéndome pero tampoco soy una pepilla y sufro mis achaques y mis cosas, no puedo andar en guagua. Para ir al médico o salir a cualquier lado donde no pueda ir caminando, tengo que pagar diez pesos por un carro de alquiler.

Si sumas la ida y la vuelta, y si me acompaña alguno de mis hijos, ya es cuatro veces esa cuenta. Los controles médicos actuales no los entiendo. Si vas a la posta médica o al policlínico, te pasas toda la mañana para una receta, si hay la medicina y si el médico vino. Y de la farmacia, mejor no hablar, ya hasta en el noticiero lo han dicho.

Todos los días te dicen que la población cubana está envejeciendo, pero nadie dice cómo viven de verdad los jubilados. Los círculos de abuelos y los parques con los viejitos haciendo ejercicios se ven de lo más lindos en la televisión.

Pero nadie viene a tu barrio a ver las horas que uno se pasa en una cola, ni las vueltas que hay que dar de mercado en mercado para resolver cualquier cosa, ni el sol que se coge. No te aumentan un centavo, y todo el mundo sabe que hay que hacer magia para vivir con las pensiones que tenemos los jubilados.

Así que, periodista, como dice el programa ¡Deja que yo te cuente!

Antonio López Sánchez
Palabra Nueva
Foto: Tomada de Cuba Absolutely.