lunes, 4 de mayo de 2015

Cuaderno de viaje (VIII) Radio Martí, la voz de la disidencia cubana



En el verano de 2011, durante una estancia en Camagüey, provincia a 570 kilómetros al este de La Habana, la dueña de la casa donde me hospedé desde el amanecer escuchaba Radio Martí, emisora radial fundada el 20 de mayo de 1985 por la administración de Ronald Reagan, con el objetivo de ofrecer a los cubanos informaciones censuradas o manipuladas por el gobierno de Fidel Castro.

La señora me contaba que desde 1985 por Radio Martí escucha radionovelas, noticias y el espacio matutino dedicado a la gente del campo. Cuando he viajado a otras provincias, casi todas las personas con las cuales hablo, se informan o siguen los juegos de béisbol de la Grandes Ligas, a través de Radio Martí. Probablemente se escuche más en el interior del país que en la capital.

Tiene una explicación lógica: la interferencia impuesta por el régimen a la emisora es menor. En Varadero, situado en la Península de Hicacos y a lo largo de toda la costa norte de Cuba, la programación de Radio Martí se escucha nítidamente.

Ahora mismo, tras el nuevo escenario geopolítico entre Cuba y Estados Unidos, dos antiguos adversarios de la Guerra Fría, diversas voces dentro del Congreso estadounidense se cuestionan la efectividad y penetración de Los Martí, como le llaman a la empresa que engloba a la emisora radial, un canal televisivo y una página digital.

Entre sus requisitos para normalizar las relaciones con Estados Unidos, Raúl Castro pidió desmantelar ese medio de comunicaciones. Desde su primera emisión en 1985, el gobierno de La Habana censura con una barrera de interferencias electrónicas las señales de radio y televisión. A la web Martí Noticias no se tiene acceso desde Cuba.

Usar la radio como un vehículo para informar a ciudadanos de naciones totalitarias, donde las noticias, filmes y libros son controlados por una autocracia no es una novedad. Durante la etapa del comunismo soviético, Estados Unidos creó Radio Europa Libre y Radio Liberty, emisoras que permitieron difundir lo que el Kremlin ocultaba.

La llamada 'guerra asimétrica' que según el régimen, Estados Unidos utiliza para desestabilizar a Cuba, es cuando menos una exageración.

Con la llegada de Fidel Castro al poder en enero de 1959, la propaganda dentro la revolución se convirtió en un poderoso instrumento de control social. Un año antes, el 24 de febrero de 1958, ya desde la Sierra Maestra, habían comenzado las trasmisiones de Radio Rebelde, que contribuyó a difundir el pensamiento verde olivo.

Unos meses después de ocupar el mando presidencial, Fidel Castro barrió con toda la prensa libre, estatizó periódicos y revistas y fundó Prensa Latina y Radio Habana Cuba, medios que en lo adelante tendrían la misión de vender al mundo las supuestas bondades del sistema cubano, alternando propaganda negra, gris y blanca.

En sus emisoras oficiales, Estados Unidos, Reino Unido, Francia o España también suelen hacer uso de esas herramientas para su provecho. Pero la narrativa es otra. VOA, BBC, Radio Francia Internacional o Radio Exterior de España, a pesar de ser públicas, aceptan criterios discrepantes.

Lo digo con conocimiento de causa. Soy colaborador asiduo de Radio Martí desde 1996. He participado en programas radiales y me han publicado artículos criticando a la disidencia cubana o al gobierno de Estados Unidos sin ningún tipo de censura.

De cerrar Radio Martí, la disidencia y el periodismo independiente no tendrían una vía de retroalimentación para llegar a los cubanos dentro de la Isla. Si el gobierno cubano permitiera que las voces disidentes tuvieran espacios legales en los medios, la emisora enclavada en la Florida no tendría sentido. Pero no es el caso.

En noviembre de 2014, al regreso de un taller de periodismo de investigación en San Diego, California, estuve cuatro días en Miami. Conocí personalmente a productores, conductores y periodistas que trabajan en Los Martí.

Hablé francamente con Karen Caballero, presentadora de TV Martí. Debatí con Álvaro Alba, Ofelia Oviedo, Héctor Carrillo, Amado Gil, José Luis Ramos, Rolando Cartaya, Margarita Rojo, Omar Montenegro, Luis Felipe Rojas y Juan Juan Almeida sobre el futuro de ese medio.

Tuve un encuentro muy provechoso con Carlos García Pérez, director de Radio y Televisión Martí, y con los funcionarios Humberto Castelló y Natalia Crujeiras. Sostuve que las trasmisiones radiales de esa emisora son cruciales para darle voz a la oposición y rebotar en Cuba los artículos de la prensa independiente.

Es una pena que TV Martí no se capte en la Isla, debido a la interferencia del régimen. Lo ideal sería que tuviera mayor alcance. Se sabe del poder de la imagen.

Mi opinión: cualquier estructuración que sufran Los Martí debe ser para mejor. Darle más espacio a periodistas independientes y blogueros alternativos es algo que se debe concretar.

Se puede mejorar la programación radial en temas relacionados con el ocio y la recreación. Se pudiera hacer un paquete más atractivo de noticias internacionales, sobre todo de Venezuela, país con un marcado interés en algunos sectores dentro de Cuba.

Miles de amas de casas son asiduas a las radionovelas. Se pudiera ampliar la oferta con más programas dirigidos a las mujeres. Los deportes siempre tendrán alto rating, deben tener mayor espacio.

Los periodistas independientes desde la Isla debemos contar historias amenas. Estamos en el siglo 21. Nunca antes los seres humanos tuvieron acceso a tantas fuentes de información como ahora. Para llegar a ellos necesariamente tenemos que ser novedosos.

El gobierno de Raúl Castro prohíbe la libre circulación de noticias e informaciones. Le teme a Radio Martí. Por eso la censuran.

Iván García

Foto: Cuba al Día, programa noticioso que de lunes a viernes, de 3 a 4 de la tarde, trasmite Radio Martí. Producido por Ofelia Oviedo, es conducido por Tomás Cardoso, Omar López Montenegro y la periodista Cary Roque.

viernes, 1 de mayo de 2015

Recordando a Sam Cooke




Reggie Love se acercó a Barack Obama y le dijo: "¿Estás seguro que te acuerdas de la letra?". Era la noche del cambio en América, la noche de la victoria del primer negro que llegaría a la Presidencia de los Estados Unidos, el 4 de noviembre de 2008.

Estaban en Chicago. Y el presidente electo parafraseó la letra de la famosa canción de Sam Cooke, A change is gonna come: "Ha tardado en venir, pero esta noche, el cambio ha llegado a América".

El 11 de diciembre de 1964, Sam Cooke, la máxima estrella de la música negra, el cantante del que se decía había inventado el soul, cenaba con unos amigos en un club del Downtown de Los Ángeles.

Estaba de buen humor y por eso cantó Good news. Según su asistente, entre los "amigos" que cenaban había ejecutivos de la compañía de Lawn Jockey, una especie de 'padrino' de la música negra, que apuntaban números en las servilletas. Hasta que Sam se hartó y dijo: "Yo prefiero llevar mis propios negocios".

Se levantó de la mesa, acompañada de una belleza euro-asiática, una tal Lisa Boyer. Lisa decía que era cantante, pero sus vestidos, su maquillaje y hasta el lenguaje corporal eran de otro oficio. Sam y Lisa llegaron al club PJS unos 15 minutos más tarde. Estuvieron muy poco tiempo, porque Sam le sugirió a Lisa ir donde ya habían ido otras veces, al Motel La Hacienda, en South Figueroa.

Sam se registró a las 2.35 horas de la madrugada con los nombres de Sam Cooke y señora y pagó los tres dólares que costaba la habitación. A las 3.08 horas, la policía recibió una llamada de Lisa en la que aseguraba "que estaba secuestrada". Cuando llegó la policía, Sam Cooke estaba muerto, semidesnudo. Sentado pero derrumbado hacia un lado. Sólo tenía una chaqueta puesta encima y su cabeza estaba inclinada hacia la pared de entrada de la recepción del hotel.

Tenía un disparo en el pecho y heridas por todo el cuerpo. Bertha Lee Franklin , la encargada del hotel, se declaró autora de los disparos en el acto: "Sí, sí, he sido yo la que le ha disparado... tenía que hacerlo, creí que me atacaba...". Mientras, la 'cantante' Lisa 'cantó' a la policía: ella fue al hotel sólo para hablar de su futuro en la música porque Sam tenía un sello discográfico, pero él no la escuchaba, sólo la quería desnudar. Se fue a refugiar al baño, pero fue inútil, Sam ya se había desnudado.

Lisa se escapó por una ventana, con la camisa, los pantalones y los calzoncillos de Sam hacia la recepción, pero encontró la puerta cerrada y se fue hacia una cabina de teléfono, desde donde había llamado a la policía.

La policía de Los Angeles se creyó la historia de las dos mujeres y rehusó a presentar cargos contra ellas. Es más, el primer informe calificó a la vigilante del hotel como a una especie de heroína que se había podido liberar de Cooke, un probable violador negro.

El problema es que después, el informe final de la policía resultó aún más grotesco. Según pesquisas posteriores, la 'heroína' Bertha había cambiado hasta cuatro veces sus declaraciones antes del juicio. Hasta el punto de que no se sabía si había sido un robo, un crimen pasional o un asesinato en defensa propia. Tampoco se examinó el cuerpo de Lisa por si realmente tenía trazas de haber sido forzada.

La policía informó que Sam Cooke había muerto a causa de varios disparos. El informe final demostró que Cooke sólo tenía un balazo en su cuerpo, justo entre la tercera y la cuarta vértebra, tan preciso que debió de matarlo instantáneamente. La obra de un profesional. Es poco probable que el disparo de una vigilante de un hotel aterrorizada fuera tan bien dirigido. En cuanto a la heridas, a los golpes en todo su cuerpo, no había explicaciones. Sam Cooke tenía 33 años.

La esposa de Sam, Barbara Cooke, con la que ya no vivía, no quiso siquiera interponer una apelación, tras un juicio muy corto y una deliberación de un jurado que tan sólo tardó 15 minutos en decidir que Bertha Lee Franklin había matado a Sam Cooke en defensa propia. Barbara, curiosamente se casó poco después con el cantante Bobby Womack, uno de los protegidos de su marido.

A pesar de todo, la familia materna del cantante contrató a una agencia de detectives, que descubrió bastante información contradictoria.

Para empezar: que Sam había estado saliendo con Lisa Boyer en las tres últimas semanas. ¿Por qué la quiso violar? Además, Sam salió del club con 3 mil dólares. Jamás se encontró esa cantidad. Segundo: Lisa fue arrestada por prostitución un mes después de la muerte de Sam (15 años más tarde acabó con sus huesos en la cárcel por asesinato en segundo grado, tras haber disparado contra su amante). Tercero: Bertha Lee, la heroica vigilante, no tenía registrado el arma calibre 22 , con la que decía que había matado a Sam. Sólo tenía registrada un arma calibre 32. Bertha murió 18 meses después en un asesinato que todavía hoy día es un misterio.

Muchos años después, la maravillosa Etta James escribió en su autobiografía 'Rabia por sobrevivir', publicada en 1995, que pudo ver el ataúd abierto de Cooke antes de que se lo llevaran a Chicago y pudo comprobar que tenía las marcas de una paliza: la cabeza estaba casi despegada del cuerpo, las manos estaban descoyuntadas, la nariz estaba hundida y tenía dos cicatrices tremendas en la cabeza.

¿Quién mató a Sam Cooke?. Las sospechas apuntan hacia la mafia de la industria discográfica. Poco antes de su muerte, el cantante había despedido a su mánager, J. W Alexander. ¿Saben quién fue su sustituto?. Ni más ni menos que Allen Klein, el mismo, el mísmísimo que fue mánager de los Rolling Stones y de los Beatles. Klein acaba de morir y también se lleva a la tumba una parte del 'misterio Cooke'.

Como hizo con los Stones y los Beatles años después -así se crearon Rolling Stones Records y Apple- Klein promovió un sello discográfico propio, su propia editorial, con el derecho de todas las canciones y un contrato de distribución de discos propio, todo a través de una cervecera en Baltimore.

Poco después del triste asesinato, Barbara vendió a Klein los derechos editoriales de las canciones que había escrito su marido, por poco más de 100 mil dólares. En la actualidad, sus acciones generan de cuatro a cinco millones al año.

El viejo mánager de Cooke, J.W. Alexander, era uno de los asesores económicos de Malcolm X. Así que la Nación del Islam también tenía motivos para matarle, dado que el cantante negó acceso a sus negocios a los hermanos. Sin embargo, el entorno de Malcolm X siempre trató de que pareciera todo lo contrario. A Change Gonna Come sonó en el día del entierro de Malcolm X y el cineasta Spike Lee también la incluyó en su filme sobre el líder

Sam Cooke también está enterrado en el cementerio de Forest Lawn, como Michael Jackson. En los alrededores de su tumba, en esos días en que se lloraba al 'rey del pop', no paraba de sonar What a Wonderful World, la gran canción del hombre que había inventado el soul hace 50 años.

Cooke siempre creyó en que los negros pudieran disfrutar de un cambio y que éste era realmente un mundo maravilloso. La pregunta sopla en el viento. ¿Lo es?

Julián Ruiz
El Mundo, 10 de diciembre de 2014 (publicado con el título El crimen del motel La Hacienda).

miércoles, 29 de abril de 2015

Algunos desastres de Fidel Castro



En 1967, año que representaba la cúspide de las iniciativas sin resultados, surgió el llamado Cordón de La Habana, hermanado con otras desgracias adjuntas para la economía cubana, como la malograda zafra de 1970, la destructiva Brigada Invasora de Maquinarias Che Guevara y la Ofensiva Revolucionaria.

La provincia de La Habana -que tantas veces ha cambiado su nombre y estructura- en esos momentos tenía una extensión territorial de 6,106 kilómetros y una superficie total agropecuaria y silvícola de 4,928. En un discurso de la época -de aquellos grandilocuentes- Fidel Castro planteó que a fines de 1969, estaría sembrado el 95% del total.

Para lograr esta meta, diariamente se movilizaban unos 25 mil trabajadores, por lo que era usual que centros de trabajo y estudios de la capital amanecieran cerrados, con un cartelito que decía: “Estamos para el Cordón”.

Es difícil cuantificar el costo en transporte, en producciones y servicios dejados de brindar y, sobre todo, en maquinaria empleada, pero solamente en salarios significó más de 105 millones de pesos.

¿A quién le importaba, si era una “brillante” idea del Comandante en Jefe?

El café caturra era la joya de todo este intríngulis del Cordón de La Habana. Baste decir que se sembraron ocho veces las matas que se plantan en México en un año. Entonces, la producción cafetalera era 19,7 mil toneladas, en 2013 fue de solo 6,2 mil toneladas. Antes de 1959, Cuba no importaba café, ahora se importan 10 mil toneladas.

Estos datos son suficientes para que tres generaciones sepan por qué no se toma café puro en Cuba, sino mezclado con chícharos.

El gran fracaso del Cordón de La Habana tuvo otras consecuencias. En frutales se habían garantizado 5 millones de posturas de mango, guanábana, anón, marañón, limón criollo, tamarindo, mamey y otras frutas. Actualmente, muchos niños y adolescentes desconocen algunas de estas frutas.

El "Jefe de Todo" hizo otro aporte “importante”: construir terrazas dedicadas a la siembra en 59 lomas de la capital, como si no existieran suficientes y amplias llanuras habaneras. Y mandó a construir más de 80 pequeñas y medianas presas, y una grande, en Palo Seco, que se convertiría en un monumento a la ineficiencia.

Como también se consideraba "padre de la ganadería", orientó sembrar 14 millones de posturas del olvidado gandul, la moringa de aquellos tiempos. Se hicieron numerosas construcciones que no son funcionales en estos momentos y 531 kilómetros de cortinas rompevientos.

Cuando la gente se pregunta ¿cómo se ha destruido la economía cubana?, es necesario recordar algunos de estos desastres, que fueron la base de las “ideas” (destructivas) del régimen. Se sabe cuándo comenzaron, no la fecha exacta en que terminaron. Pero en 1971 ya no existían.

Una día habrá que escribir esa parte de la historia, para poderla mostrar a quienes desconocen por qué se ha llegado al estado de destrucción que tiene el país. Y como a ello contribuyó la tozudez de un solo hombre.

Arnaldo Ramos Lauzurique
Red Cubana de Comunicadores Comunitarios.
Foto: 1969. Fidel Castro anuncia en la Plaza de la Revolución el inicio de la zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar, que resultó un rotundo fracaso. Tomada de El Confidencial.

lunes, 27 de abril de 2015

Jurel para el pueblo, langostas para los turistas





Cuando comenzó el runrún de que por la libreta de racionamiento venderían un libra de pescado, en lugar de pollo, como desde hace años viene ocurriendo, la mayoría de la gente se mostraba escéptica. Otros pensaban que se trataba de una burla.

Yo no lo creí hasta que salió publicado en el periódico Tribuna de La Habana, en la sección de la distribución de productos de la Empresa Provincial de Comercio: “Pescado congelado, 1 libra con cabeza y cola para todos los consumidores”.

También por estos días empezaron a vender jurel liberado a 25 pesos la libra (1 cuc) en algunas pescaderías de la capital. En el caso de Lawton, donde ya no existen estos establecimientos, lo ofertaban en el bar Xonia, en Dolores y 16.

El comentario de la población era que estaba muy caro, además de que no estaba fresco.“Parece que las cosas empezaron a mejorar”, comentó irónicamente un hombre al salir de la carnicería, después de una cola de 3 horas para comprar un jurel que pesaba una libra.

Las largas colas se deben a que hace algún tiempo, ante el inminente peligro de derrumbe de algunas bodegas y carnicerías, los consumidores han sido reagrupados. Pero hubo compradores que no tuvieron tanta suerte: el carnicero, para completar el peso, picaba el pescado por la mitad, longitudinalmente, provocando protestas.

En la revista Mar y Pesca número 408 de junio de 2014, página 38, aparece la siguiente propaganda: “COPMAR, distribución de productos alimenticios para la canasta básica, educación, salud y otros sectores priorizados”.


Le mostré la página a varios vecinos y conocidos, pero todos coincidieron en que no recordaban haber visto ni mucho menos comprado alguno de ellos en la carnicería. Unos pocos, eso sí, reconocieron una o dos latas de sardinas o atún, pero de la shopping.

A pesar de que Cuba posee una amplia zona pesquera, hace muchos años que los cubanos apenas tenemos acceso al pescado de mar, pues la pesca individual está virtualmente prohibida.

Hoy en día, en las pocas pescaderías que quedan en la capital, solo se venden especies de agua dulce, fundamentalmente claria y tenca, que saben a tierra. Por la poca aceptación que tenía el picadillo de estas especies, ahora lo venden saborizado, pero hasta los gatos lo rechazan.

Desde mucho antes de las intervenciones realizadas durante la llamada Ofensiva Revolucionaria, el usufructo de nuestros mares y zonas pesqueras (como el del resto de los recursos del país) fue monopolizado por el gobierno comunista, que comercializa los frutos del mar hacia Europa, Asia y Canadá a través de la compañía exportadora Caribex SA, una sociedad mercantil privada.



Según Mar y Pesca de febrero de 1999, por medio de la entidad Pesca Caribe se abastece al turismo a través de las cadenas hoteleras y restaurantes, y a los mercados de todo el país que operen con divisas. Y desde septiembre de 1998, en la piscina del aeropuerto José Martí se venden langostas vivas a los turistas, a 25 dólares el kilogramo. El slogan publicitario estampado en el envase dice: “Viaje con su reina con el máximo de calidad y garantía”.

Es importante aclarar que ya desde antes de 1959, en Cuba existía una industria nacional de mariscos y pescados (Mariscos del Caribe, SA), que tenía plantas procesadoras en Isla de Pinos (actual Isla de la Juventud), Surgidero de Batabanó y La Coloma.

En la página 778 de la enciclopedia Libro de Cuba (edición conmemorativa del centenario de la independencia 1902-1952), se dice que Mariscos del Caribe contaba con una flota pesquera compuesta por barcos de 30 y 50 toneladas construidos en el país por cubanos.

Pero la principal diferencia con la realidad actual en la Isla, reside en que dicha empresa no sólo exportaba, sino que fue capaz de satisfacer la demanda de la población cubana incluso durante los duros años de la Segunda Guerra Mundial.

Texto y fotos: Gladys Linares
Cubanet, 13 de enero de 2015.

viernes, 24 de abril de 2015

Homosexuales negros: entre el racismo y la homofobia



De día Marcelo, es maestro en una escuela. “Todos se burlan de mí. El director del colegio, el claustro de profesores y los alumnos. Ser negro y homosexual es demasiado. Un dirigente sindical me dijo que debía disimular mi mariconeria, porque es un mal ejemplo para el alumnado”, cuenta entristecido.

Por su biotipo, Marcelo tiene pinta de base de la NBA. De noche se siente un hombre libre. Tras dos horas de maquillaje, una peluca de cabellos castaños, saya ajustada al cuerpo y una cartera Louis Vuitton de imitación, sale a la caza de clientes.

“Cobro 40 pesos por sexo oral y 80 por la completa. Pero si el cliente me gusta me voy gratis. Me encanta el travestismo. Mi sueño es cantar o bailar en un cabaret gay. O desfilar en una carroza en el carnaval de Rio de Janeiro”, confiesa.

Cuba ha cambiado. Hace quince años, Marcelo hubiese sido condenado a dos años de cárcel por ‘conducta impropia, exhibicionismo y prostitución’. En los años duros de Fidel Castro, las autoridades prohibían las conductas homosexuales.

Orlando, un peluquero mestizo, vivió en carne propia las arbitrariedades del régimen. “Estuve preso tres veces solo por ser maricón. Ya perdí la cuenta de las veces que fui forzado a practicar el sexo con guardias de la prisión”.

Nació en un barrio pobre de La Habana Vieja. “Pero luego nos mudamos para la Víbora. He tenido muchísimas broncas con guapos del barrio que intentaban menoscabarme. Mi familia es un caos. Mi difunta madre coleccionaba maridos como si fueran barajas. Tengo hermanos negros, mulatos y blancos. Desde niño me gustan los hombres. No me prostituyo, soy gay por vocación, no por necesidad”, subraya Orlando con su pelo teñido de rubio.

Humberto, un negro descomunal, estuvo dentro del closet hasta los 28 años. “Me inicié en la cárcel. En la calle tenía una jeva. Hasta un día. No aguante más y me dechavé (destape). El escándalo familiar fue tremendo. Negro y pájaro no liga, dijeron. Me cuesta encontrar pareja. Por mi tamaño, los extranjeros me miran con cierto temor. Cuando ligo, quieren que yo sea el activo. Pero a mí solo me gusta que me den”, dice mientras se come una pizza.

A pesar del nuevo escenario, donde Mariela Castro, hija del presidente, lidera una ofensiva estatal en favor del reconocimiento homosexual, la homofobia en Cuba sigue latente en un segmento amplio de la población.

“Varias décadas de narrativas y políticas gubernamentales contra los homosexuales ahora están pasando factura. Si eres gay y negro, entonces abundan las humillaciones raciales entre los cubanos de a pie. En el bajo mundo los ‘pingueros’, quienes también son gays, no suelen ser tan mal visto, pues se supone que venden el sexo a los extranjeros a cambio de dinero”, opina Carlos, sociólogo.

Un botón de muestra de la intolerancia lo cuenta Yobal, enfermero de un hospital. “En el sector de la medicina abunda el homosexualismo. No hay graves conflictos por eso. Pero he tenido altercados con pacientes hombres que no se dejan inyectar por mí. Hace poco debía practicar una colonoscopía a un señor. El tipo se puso frenético, me dijo que a él un negro pájaro no le tocaba el ano”, recuerda.

Casi al amanecer, cuando Humberto va a la cama luego de sus rondas nocturnas, intentando ligar en una avenida habanera, Alfredo, mulato y carpintero, se dirige a su trabajo.“Con el tamaño que tiene, yo enviaría al negro ése a cortar caña o a estibar en el puerto. Qué desperdicio”, dice con odio contenido al ver pasar a Humberto.

Y es que en la Cuba profunda aún cuesta aceptar a los homosexuales. Peor se les juzga si son negros. Muchos creen que están presos en una raza y un cuerpo equivocados.

Iván García
Foto: Homosexuales en Mi Cayito. Tomada de Gabitos.

miércoles, 22 de abril de 2015

El silencio corrosivo de Delfín Prats



Delfín Prats ha dicho que el secreto para cocinar con leña, es hacerlo mientras se apagan lentas las brasas, y se declaman, en el idioma en que fueron originalmente escritos, los versos de los grandes poetas rusos. Eso le ha servido también de método infalible para evitar morir de tristeza.

Delfín Prats vive en una rústica casucha de tablas, en un caserío a ocho kilómetros de Holguín, provincia situada a 734 kilómetros al este de La Habana.

Su única compañía es un gato desolado y cómplice. Su pertenencia de más valor es un pequeño radio de pilas.

Su piel curtida por el sol oriental, el tizne en las manos y la mirada de quien ya no espera nada, dificultan suponer su talla como poeta.

A finales de los años 60, su libro Lenguaje de Mudos, luego de recibir el Premio David, fue recogido y destruido por las autoridades.

Como había sido enviado a un campamento de las UMAP por homosexual, en 1971 lo 'parametraron' (ficharon).

Había estudiado ruso en la Unión Soviética, pero, a diferencia de otros escritores 'parametrados', no le permitieron ejercer como traductor.

En los años 80, trabajó como camarero en el restaurante El Patio, en El Vedado. Hasta que se dio por vencido en La Habana y regresó a su pueblo. Escogió aferrarse a su tierra con el silencio estoico y corrosivo del perdedor a tiempo completo.

Tal vez por lo que molesta ese tipo de silencio, los comisarios no se han decidido a reivindicarlo, como han hecho con otros represaliados del Decenio Gris, condenados al ostracismo por desviaciones ideológicas o sexuales, a los que han concedido, a modo de tardío desagravio, el Premio Nacional de Literatura.

Para consolar su honra, dicen que las contradicciones del pasado ya fueron superadas, y que sus trayectorias son las que corresponden a “intelectuales revolucionarios en tiempos de revolución”.

Pero Delfín Prats ha preferido guardar un silencio urticante y seguir allá en su caserío, con su gato, su radio, sus libros de poesía rusa y sus calderos tiznados.

De tan acostumbrado a resignarse, a Delfín Prats no debe haberle molestado más de la cuenta que desecharan su nominación para el Premio Nacional de Literatura y se lo concedieran a Eduardo Heras León.

De algún modo tenían que compensar a Heras por la homérica y gástrica tarea de antologar las décimas que escribió Antonio Guerrero en la cárcel, algo que vale mucho más para los comisarios que su buen desempeño al frente del Taller de Narrativa Onelio Jorge Cardoso, y ni hablar de Pasos en la hierba, que todavía debe causar ronchas a algunos chapeadores anticulturales.

Para consolarlo, chismear un rato, o simplemente por joder, Reinaldo Arenas sigue visitando en sueños, allá en Holguín, a Delfín Prats.

La Tétrica Mofeta siempre se sienta en una esquina de la cama y reclama un vaso de té, mejor si es con limón, si hay. Luego, con una mueca de asco, menea la cabeza y vuelve a repetir, con su acento cantarín: “No puedo con esta gente”.

Luis Cino
Cubanet, 31 de enero de 2015.

lunes, 20 de abril de 2015

El "noticiero" de la TV cubana



Me llama una amiga, María Luisa Ruiz, y su saludo es: “Me robaron el televisor y el DVD. Llamé a la policía y los estoy esperando hace más de tres horas”.

Cuando al fin llegó la patrulla, le dieron un número de teléfono para que llamara a la Técnica (sección que se ocupa de esos casos). Horas más tarde me vuelve a llamar. Estaba molesta. ¿Qué demonios pasaba con aquel teléfono? No había podido comunicar porque siempre le salía una contestadora.

Al día siguiente me contó que a las 3 de la madrugada la despertaron los ladridos de la perra. Eran los de la Técnica, que el policía de la patrulla les había avisado. Todo lo que hicieron los investigadores fue mirar y preguntar. No tomaron huellas, a pesar de que ella les aclaró que no había tocado nada. Llenando papeles y haciéndole preguntas estuvieron hasta las 5 de la mañana, y volvieron al otro día para continuar el papeleo.

Han pasado varios días y todo sigue igual. María Luisa esperaba verlos actuar como en los policíacos cubanos que salen en la TV cubana. ¿Acaso mi amiga desconoce que los medios de difusión están lejos de reflejar la realidad del país?

Con mentiras nos bombardea el Noticiero Nacional de la Televisión (NTV) cuando habla de las grandes producciones de alimentos, que solo aparecen en la pantalla o reflejan en la prensa escrita. O de la esmerada atención médica ofrecida a la población y los beneficios que reciben los ancianos.

Los medios en Cuba son propiedad del gobierno, y son utilizados para la propaganda eufórica de un sistema que se ahoga en la ineficiencia. El espacio Cuba Dice, transmitido los martes dentro del NTV, suscita diversos comentarios, y a más de una persona he escuchado decir que los periodistas no enfocan las entrevistas hacia la verdadera causa de las dificultades, que para muchos radica en que el gobierno quiere controlarlo todo y no controla nada.

En la actualidad, en la isla existen cuatro canales nacionales, y uno en cada provincia. Unos y otros responden a la política gubernamental. Es por eso que el “paquete semanal” (así popularmente se le llama a un conjunto de telenovelas, series, magacines televisivos, documentales e informaciones variadas extraídas de internet y que de forma semi clandestina se oferta a la población a precios que oscilan entre 1 y 3 cuc), s la mejor opción para quienes desean disfrutar de un rato entretenido y estar un poco mejor informados.

No hace mucho, una joven en el agromercado de Dolores y 15, Lawton, Diez de Octubre, comentaba: “Vi por la televisión la cosecha de papas. Dijeron que este año la producción era buena, y que las cantidades destinadas a la población serían mayores, pero se han esfumado”.

En los últimos tiempos, vale señalar, los spots publicitarios han mejorado en calidad, y algunos son aprovechados para tratar aspectos que afectan a la sociedad, como la discriminación de género, la desatención y el maltrato a los ancianos y la pérdida de las normas de cortesía, entre otros.

Incluso, para el espectador perspicaz, muchos de estos anuncios sirven para alertar de peligros que el gobierno no reconoce públicamente, como el contagio de ciertas enfermedades (tuberculosis, VIH, leptospirosis). Por la frecuencia con que se repite el spot, a pesar de que a la población no se le da la debida información ni se actualizan las estadísticas, la gente al menos sabe de la existencia de estas enfermedades y del aumento de algunas.

Pero, en gran medida, los espacios noticiosos son utilizados para la propaganda gubernamental y el adoctrinamiento ideológico, como participar en la farsa electoral, franquear el acceso a nuestras casas a los activistas de la campaña antivectorial, y así por el estilo. En vez de noticieros, son 'noticeros'.

A ello se suma el poco tiempo que en la televisión nacional destinan a los programas culturales. La Neurona Intranquila, por ejemplo, es uno de los pocos espacios que se pueden considerar afortunados, al haber pasado del Canal Habana, que es provincial, a Cubavisión, que es nacional. Además, en un horario nada despreciable: los viernes, entre el NTV y la telenovela brasileña.

Algo muy diferente ocurrió con el prestigioso Escriba y Lea, que durante años sufrió la mutilación de los 15 minutos dedicados al arte, y en la actualidad no se transmite por Cubavisión, sino por uno de los canales educativos.

Otro gran ausente es el espacio Aventuras (de producción nacional), tan añorado por chicos -y no tan chicos- y que lleva bastante tiempo desaparecido. En su lugar se transmiten series extranjeras que si bien son entretenidas, representan un peligro gravísimo, sobre todo -pero no solamente- para las jóvenes generaciones: todas están mal traducidas (lo que se lee en los subtítulos difícilmente puede llamarse español).

Y lo que es peor, ¡plagadas de faltas de ortografía! ¿Se realizan estas traducciones en el Instituto Cubano de Radio y Televisión? Ya es suficiente saber que muchos estan expuestos a la insegura ortografía de sus maestros.

En medio de una polémica sobre su legitimidad cultural, la producción de telenovelas cubanas fue retomada a mediados de 1970, pero nunca ha llegado al nivel que tenía en los 50, por razones ideológicas y económicas.

Gladys Linares
Cubanet, 4 de marzo de 2015.