lunes, 11 de diciembre de 2017

Bolero, amor y olvido



Estaba agotado porque había terminado de cortar y coser un traje de dril cien para un cliente, pero el sastre José 'Pepe' Sánchez, un mulato de 25 años, tenía la ilusión de estrenar, en la tertulia que se reunía en su casa, una canción diferente. Una pieza cadenciosa, más lenta que la trova tradicional, con un ritmo pausado que era casi como declamar sobre la música de la guitarra. La había titulado Tristezas y, cuando la cantó esa tarde del verano de 1883, en Santiago de Cuba, dejó en el aire la armonía y la emoción del primer bolero.

Así, entre unas guitarras y un grupo de amantes de la música animados por la frescura del atardecer y el buen ron, comenzó la historia de un género musical que se difundió después gracias a los viajeros y a la radio a lo largo de todo el país y, a través de Yucatán, llegó a México y se esparció por toda Hispanoamérica y otras zonas del mundo. En España, de donde de alguna forma había salido, lo asentó Antonio Machín (1903-1977) en los años 40 con Bésame mucho, de la mexicana Consuelo Velázquez y Dos gardenias, de su compatriota Isolina Carrillo

Pepe Sánchez (1857-1918) nació y murió en Santiago de Cuba. Su residencia santiaguera fue, durante muchos años, el centro de la vida musical de la ciudad.

Los boleros suelen ser himnos privados para el amor de las parejas en Latinoamérica, entre otras cosas, porque los de verdad son poemas que se cantan y se pueden bailar. Se cantan, se dicen en voz baja y a la hora del baile los cuerpos se pegan, los pies apenas se mueven sobre una sola loza y lo que se produce es una especie de abrazo musicalizado.


No hay arista del amor y el desamor que no se haya cantado en un bolero. Así como una pieza puede hacer que aparezca el recuerdo de un romance perdido, el fracaso o la celebración, en los bares y cantinas de aquella región los bolerones que se ponen en las tragaperras o que entonan tríos con guitarras desvencijadas, güiros opacos y claves agudas, son la banda sonora de una tropa invencible de borrachos que rabia de celos, sufre por abandonos y llora con disimulo por la mujer que se fue.

Con el bolero, México le hizo justicia a un verso sustancial de su famosa canción El rey. Dice aquella pieza que no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar. Eso fue lo que hicieron los autores mexicanos porque renovaron, le dieron fuerzas y enriquecieron aquél género que les llegó del Caribe por Yucatán. Con el talento de Agustín Lara, por ejemplo, consiguieron una reinvención ampliada de aquel modo de cantar.

En Cuba, a mediados del siglo XX, un grupo de compositores le dio otra dimensión al bolero con la ayuda del jazz. Cesar Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Frank Domínguez y Aida Diestro, entre otros, crearon una nueva manera asumir el invento de Pepe Sánchez y dieron a conocer el filin.


Algunas de las piezas de Portillo de la Luz como Contigo en la distancia y Tú mi delirio la han interpretado, entre otros, Joan Manuel Serrat, Nat King Cole, Tito Rodríguez, Olga Guillot, Pablo Milanés, Pedro Infante, Lucho Gatica, Luis Miguel, Plácido Domingo, Christina Aguilera, Caetano Veloso, María Bethania y la Orquesta Sinfónica de Londres.

Para ver el origen de ese viaje universal, comparto con los lectores de algunos versos de Tristezas, el primer bolero: Tristezas me dan tus penas mujer, / profundo dolor; no dudes de mí. / No hay prueba de amor que deje entrever/ Cuanto sufro y padezco por ti. / La suerte es adversa conmigo, / no deja ensanchar mi pasión.

Raúl Rivero
El Mundo, 3 de octubre de 2017.

Primer video: La cantante Yaima Téllez acompañada del guitarrista Alejandro Almenares, una leyenda de la trova cubana, interpretan Tristezas en un parque de Santiago de Cuba, ciudad natal de Pepe Sánchez, el creador del bolero. Ver también a Yaima Téllez en Veinte años.

Segundo video: Versión flamenca del bolero Tristezas, realizada por el bailaor Antonio Canales (Sevilla 1961), el 15 de noviembre de 2012 en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, Colombia.

1 comentario:

  1. https://youtu.be/YIRfB6-AiQ0
    xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
    y no podia falter lucrecia

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